Hechos 23:6-8
abril 10, 1955
Ser religioso no garantiza la salvación. En este sermón sobre Hechos 23:6-8 titulado "Incredulidad y División", el Dr. Martyn Lloyd-Jones muestra cómo hay muchos en las Escrituras que se hacen pasar por profundamente religiosos, pero no son salvos. Esta era la condición de los fariseos y saduceos judíos que se oponían a los apóstoles, particularmente a Pablo, y representaban a los incrédulos en muchos aspectos. Son intelectuales bien educados que están cegados por su pecado para creer en el evangelio de Jesucristo. Esta incredulidad es una oposición prejuiciosa. Se oponen al mensaje de Cristo porque contradice sus tradiciones, pues no tenían lugar para un Mesías crucificado que no tenía reino y que provenía de una familia sin educación. A diferencia de los líderes judíos, él no nació en la cima de la pirámide social ni fue educado. El Dr. Lloyd-Jones explica cómo la humanidad moderna rechaza el evangelio por muchas de las mismas razones. Piensan que es atrasado y anticuado. Dicen que es intelectualmente ridículo, pero este prejuicio es el resultado del pecado. Los problemas de la humanidad con el cristianismo nunca son simplemente intelectuales o morales, sino que en el núcleo de estas creencias yace la oposición a Dios y Su ley. Todos están muertos en delitos y pecados e incapaces de evaluar las afirmaciones de verdad del cristianismo como simples pensadores racionales. Son impulsados por su naturaleza pecaminosa a oponerse a este mensaje. Por eso el evangelio debe ser un mensaje sobrenatural, porque sin el poder regenerador del Espíritu Santo, nadie podría creer y ser salvo.