Romanos 12:1-2
La Biblia ofrece muchos comentarios sobre lo espiritual, pero ¿cómo podemos glorificar a Dios con nuestros cuerpos físicos? El Dr. Martyn Lloyd-Jones proporciona 3 puntos clave sobre por qué y cómo debemos glorificar a Dios con nuestros cuerpos en su sermón sobre Romanos 12:1-2. Primero, que la persona entera debe ser salva, no solo la mente y el espíritu del hombre. El Dr. Lloyd-Jones afirma que nunca debemos excluir el cuerpo en nuestras ideas de redención porque es el "templo del Espíritu Santo" y debe ser tratado como tal. Aunque algún día dejaremos el cuerpo, no es simplemente carne que alberga nuestra alma. Es, en cambio, un templo para que el Espíritu Santo more en nosotros. En segundo lugar, debemos glorificar a Dios con nuestros cuerpos porque el alma debe tener un cuerpo para expresarse. No somos solo almas flotando dentro de cuerpos. No, somos seres inteligentes que podemos pensar, ver y realizar actos físicos. El cuerpo, el alma y la mente están todos entrelazados y cuando se combinan, nos hacen quienes somos. En tercer lugar, no debemos ignorar la importancia eterna de nuestro cuerpo físico porque es una de las principales fuentes de tentación y pecado. El Dr. Lloyd-Jones declara: "La mayor lucha para cada cristiano es la lucha contra la tentación del cuerpo." El pecado está al acecho en cada esquina. Debemos estar siempre atentos para protegernos de la tentación corporal. Para contrarrestar nuestras tendencias pecaminosas, debemos presentar nuestros cuerpos como "sacrificio vivo". Como dice Pablo, debemos sacrificar nuestros propios deseos pecaminosos por la eternidad. Queremos preservar nuestros cuerpos para ser "santos y agradables a Dios". Si nos esforzamos por esto, entonces estaremos listos cuando inevitablemente debamos presentarlos a Dios.